Mixtura

Mixtura
La mixtura: viaje de ida

6/10/13

FILOSOfando

Como pensador novel (y como adolescente), no encuentro respuesta a varios interrogantes que irónicamente me asedian en los momentos en que intento sosegar mis pensamientos. Cuestiones que intrigan a toda la humanidad desde el principio: la muerte, la mente, la relación espacio-tiempo, el pensamiento, el universo, los gustos, el inconsciente, el tiempo, entre otras cosas.
 Me es exquisitamente interesante observar lo enorme que puede ser el desarrollo del conocimiento, de la psiquis, de lo que se podría considerar intangible. Pero aún así, eso, todo eso (la lectura, el aprendizaje, los recuerdos, los sentimientos, las fantasías, la percepción) no son más que el producto de un órgano tan complejo como sólo él mismo: el cerebro.
 Cómo todo se relaciona, cómo todo lo que percibimos va quedando registrado en un libro (el de la buena memoria), y cómo ese escrito influye en lo que hacemos, en las decisiones que tomamos me resulta fascinante, casi tanto como su evolución (evolución psicosexual, por ejemplo).
 Pero no quiero hablar de mí o mis gustos, sino de la mente, algo que todos tenemos, algunos usan más y otros tanto menos. Imaginen la fuerza que tiene que es capaz de crear un inconsciente colectivo, imponer formas de pensar, transformar tradiciones. Pero a la vez es muy débil, fácilmente manipulable y frágil. Alcanzan escasos minutos de trauma para transformar por completo a una persona; y eso nos crea angustia, terror, lástima.
Pero estas sensaciones/emociones son eso, sensaciones/emociones; irreales en sí mismas, pero como todo está relacionado, esas sensaciones son capaces de generar cambios/respuestas en el cuerpo (aumento de presión sanguínea, dilatación/contracción de pupilas y vasos sanguíneos, respuestas nerviosas, etc)
Y ahí, entonces ahí, observamos que existen, no se pueden ver ni tocar, ni oler, pero observamos los cambios que produce, las transformaciones que genera.
Entonces entendemos que somos energía, somos la manifestación de la energía que saca del reposo a la materia que nos conforma.

Ignacio Canelo

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