Mixtura

Mixtura
La mixtura: viaje de ida

28/1/14

Confesión de homicidio.

Este poema en particular es muy raro.
No es a lo que me tenía acostumbrado.
Es largo, muy triste, oscuro. Me sorprendí a mí mismo cuando leí el escrito terminado, porque no me sentía así de mohíno, atribulado, mustio y deprimido en el momento de escribirlo. Pero bueno. Es una parte de mis sentimientos que por primera vez ve la luz. Espero que les guste.


Voy a matarte.


Hoy decidí matarte.
Pero no con armas, ni torturas
ni sogas, ni espadas, ni objeto alguno
porque sería demasiado rápido y no podría crecer
No hablo de matarte físicamente
porque eso es ilegal y le afectaría
a tus allegados.
No hablo de matarte y huir
porque huir, a veces (sólo a veces)
es un acto noble; y hoy
no me siento noble
sino cobarde, por no querer arreglarlo
quizás por cansancio, quizás por desinterés

Pero en fin, decidí matarte.
Porque lo necesito, porque (de una puta vez) lo quiero.
Te voy a matar.
Pero una muerte que me duela a mí también.
Te voy a matar. En mi mente.
Espero tener el valor
para matarte también en mi alma.
Lentamente quiero hacerlo, para aprender que
(como decía el poeta) poder decir adiós, es crecer.
Voy a matarte como el viento helado mata a la rosa
Como el río tempestuoso arrastra la sangre de los inocentes
Como el calor, que lentamente va secando el pastizal y lo transforma en un desierto.
Como Dios a los pobres. Como yo a ti.
Porque vamos a dejar de actuar.
Porque es necesario cambiar el vidrio (ya todo astillado)

Así que sí. Te voy a matar. Te voy a dejar de querer.
Voy a obviar los pocos buenos momentos memorables
Voy a intentar no llorar por no entenderte, por no tenerte algo de piedad
Porque está en mi sangre el mismo veneno.
Espero no arrepentirme (no sé si haya vuelta atrás)
Espero que me entiendas. Pero voy a matarte.

Ahora.    



Adiós.




No hay comentarios:

Publicar un comentario