Mixtura

Mixtura
La mixtura: viaje de ida

5/9/14

Scout.

‘’Los dedos así, se grita bien fuerte el lema que es ‘’Siempre Listos’’ y esperás a que el dirigente diga gracias.’’
Unas de las primeras frases que me dijeron cuando entré a este club de locos. Bah, locos. Loco yo, que no me fui. O loco sería si me fuera. 
‘’Nenes con un pañuelo de colores colgado en el cuello, haciendo fueguitos y corriendo como caballos. ¿No venden galletitas? ¿Y los pantalones cortos? Ahí hay una viejita, ayudala a cruzar la calle si es verdad que sos boy scout.’’ Sí, todos pasamos esas pruebas de fuego, todos alguna vez nos reímos de lo que hoy somos. Pero qué bien que la pasamos cada sábado, ¿no? Es que ya forma parte de nuestra vida cotidiana. Ya sabemos que se dice Scout, sabemos que no vendemos galletitas porque sí, sabemos que no hacemos simples fueguitos. 
Somos expertos en manchar remeras, en quemar comidas de campamento, en ahumarnos por completo en cada fuego, en lastimarnos por lo menos una vez por campamento, en merendar mate cocido (con gusto a podrido) y pan o bizcochos duros como piedra, en poner histéricos a nuestros papás cuando contamos nuestro primer campamento. Sí, los scout somos bravos. Pero también puedo decir por experiencia, que somos unos raritos con corazón noble, con indiscutido sentido de sacrificio, optimismo, humildad, servicio, laboriosidad, economía, practicidad, conocimiento de técnicas de construcción y supervivencia (por nombrar algunos ejemplos solamente), capacidad de reflexión, ganas de embarrarse las manos, empaparnos de sudor, servir y dar la buena acción al mundo cada día. Es que ya está en la sangre. Porque una vez un señor que también estaba loco para su época decidió sacar chicos de la calle, instruirlos y prepararlos para una vida decente, donde pudieran desarrollarse plenamente en cuerpo, mente y alma. Ese viejito con bigote y sombrero de cuatro bollos es Robert Baden Powell of Gilwell (B.P.), el fundador del Movimiento que le cambió, le cambia y le cambiará la vida a miles de jóvenes y adultos alrededor del mundo. 
Si pudiera decir qué me dio el escultismo a mí, sería complicado no emocionarse, o por lo menos no encariñarme aún más con mi pañoleta, pero voy a hacer el intento: me dio amigos, me dio una razón de ser, me dio una linterna para alumbrar los caminos que se abren ante mí, me dio responsabilidad, me dio las herramientas para desarrollarme y desenvolverme como un ciudadano consciente de las cosas que suceden a mi alrededor, me dio (y no es poco) una orientación espiritual (porque fue un scout el que me habló sobre el budismo y fue una scout quien me ayudó a dar los primeros pasos) y no puedo estar más agradecido, me dio una forma de ver las cosas de otro modo, más optimista, más laborioso, más humilde, pude cambiar cosas de mí que no me gustaban o no me daba cuenta que tenía. 
Me cambió la vida, así de simple. 
Y sería algo terrible para mí no devolver al Movimiento algo de lo que me brindó. 
Sería terrible no dejar el mundo mejor que como lo encontré.
Sería terrible no ser scout. 
Ignacio Canelo.
Rover de la Comunidad Rover Christian Russell, del Grupo Padre Hugo Salvato. Scout desde el 29/08/09-∞
SLPS.




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