Aprendí
a no ponerle nombre
ni dueño
a mis poemas
a desbautizarlos
tapar el espejo
que te refleja
No sucumbo
a la tentación de
regalártelos
no son tuyos
aunque hablen de vos
no son míos
aunque
el que ame y sufra
sea yo
perdono
tu silencio
y mi verborragia
perdono
tu hermosa forma
de besar
mis pensamientos
perdono
perdono todo
mientras dibujo
tu cuerpo
tu iris
tus arcos
en palabras
pero que digas
mi nombre
con ese color blanco
ah, eso, gorrión nocturno
eso es
imperdonable
transgresor
por eso
no perdono
que alguna vez
quiera
olvidarte

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