Mixtura

Mixtura
La mixtura: viaje de ida

6/7/15

Viento y astro

La urgencia del mensaje parió esta luz textual, tan cruda, tan desrimada, tan falta de métrica, pero cargada de emoción, de poesía temblorosa.
Juro, y digo juro porque no puedo hacer más que darte mi palabra, porque perdí la oscuridad, porque perdí la desilusión, porque encontré un norte confuso.
Porque tuve que ordenar mis prioridades a trompadas, a fuerza de hastíos, con tracción a sangre.
Porque caí en la cuenta de que estuvimos absortos en los reflejos de espejitos de colores.
Y así como la luz engendra más luz, el reflejo de la oscuridad, sólo es más oscuridad, y así entendimos que pifiamos el camino.
Juro que voy a empezar a escuchar al viento, sin importar su dirección. Porque el viento sólo trae suspiros del pueblo, susurros de las diosas, exhalaciones de los muertos y las verdades negadas.
Y es urgente que también lo escuches, que obvies lo paupérrimo de los rumores de las hojas en el suelo, y que no te incandilen los astros.
Repito, juro, y esta vez con mi vida, que si algún día el viento te miente, pues yo deje de llamarme Ignacio en ese mismo instante.
Más si las que te ilusionan son las titilantes estrellas, esas soberbias inconcebibles, haz oídos sordos y corazón abierto a los guiños del destino.
Después de todo, si ya he perdido hasta el nombre, si ya tenemos rumbo, santo y seña, sólo queda una dirección para tomar: adelante.


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