Un poema con notas tristes, melancólicas y dignas de tarde de domingo lluviosa, con un leve olor a tierra húmeda, café, libro viejo, un recuerdo angustiante, y desesperación, mucha desesperación.
¿Lloraste?
Me voy
cayendo
En una red
de lágrimas guardadas
Para una
mejor ocasión
Quizás una
lluvia melancólica
O un sol
escondido entre ráfagas
De suspiros
helados
O una noche
estrellada contra la memoria
Hace tanta
falta llorar como prescindir de la causa del llanto
Hace falta
café y lluvia
Y Chopin o
Bach
Para gestar
mil poesías
Tristemente
hermosas
Para
mostrarle al mundo
Que todos
lloramos
Que
ocultarlo hiere como mil cuchillos al rojo vivo
Que un buen
llorador llora sólo una vez
Entonces,
recojamos las lágrimas
Y lloremos
para que el alma se retuerza de dolor un instante
Y aprenda a
no buscar sufrimiento
De ese que
nos deja insomnes
De ese que
nos hace cantar en tonos menores
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