Pasaría tanto tiempo abrazando mi arma suicida
Que dejaría de pensar en la muerte como enemiga
Porque siempre aquel que llorando se descuida
Encuentra en la ruina alguna solución amiga
Entendí que la sangre más pura
es transparente y viene del alma
sale de los ojos en la idea oscura
y nos envenena con mucha calma
Entendí que no es el mundo el que está opaco
sino mi cabeza que se vuelve a encerrar
en las ideas de un filósofo bastante malo
previendo el abismo por el que caerá
Madrugadas inundadas de notas disonantes
Pensamientos que pasan por las calles errantes
Almas que susurran instrucciones escalofriantes
Vapores del inframundo que asoman asfixiantes
Lágrima envenenada
Nadie vio mi inopia
de lozanía adormilada
Nadie encuentra impropia
mi fantasía descabellada
porque nadie me pregunta
porque nadie dice nada
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